• Dom. Jul 3rd, 2022

En enero de 2021 nos dejaba Sylvain Sylvain de New York Dolls. Rescatamos un documental del 2005 titulado “New York Doll. The story of Arthur” de Greg Whiteley que hablaba sobre las muñecas de Nueva York y contaba la estrambótica vida de Arthur Kane, bajista fundador de la mítica banda de glam-rock. A pesar de su breve trayectoria y de los problemas que surgieron durante su actividad, las “cinco muñecas urbanitas” se convirtieron en todo un referente de formaciones que vendrían después como Ramones, Sex Pistols, The Damned o Kiss.

Los New York Dolls, que deben su nombre a una popular tienda dedicada a la reparación de juguetes llamada “New York Dolls Hospital” se formaron a principios de la década de los setenta. Cinco varones heterosexuales (hasta donde se conoce) maquillados con carmín se disponían a provocar con su tacones de aguja y pantalones de cuero de saldo, continuando la tradición británica del glitter rock que había inaugurado poco antes Marc Bolan junto a sus T. Rex. Johnny Thunders, Billy Murcia, David Johansen, Arthur Kane y Rick Rivets (sustituido en 1972 por Sylvain Sylvain), las cinco muñecas, comenzaron a tocar en antros de la ciudad hasta que les llegó la oportunidad del Max’s Kansas City, el mítico local situado en Park Avenue neoyorquino conocido por la grabación en directo del disco de Velvet Underground y por acoger actuaciones de Patti Smith, B-52’s, Devo o Suicide.

Las crisis personales de Sylvain, Thunders y compañía

A excepción de Johnny Thunders, los Dolls no eran precisamente unos músicos virtuosos, lo que no fue impedimento para que el sello Mercury se fijara en ellos y contratara a Todd Rundgren, que confeccionó en 1973 el debut homónimo de las muñecas de Nueva York. Una producción poco acertada en la que Rundgren puso el piloto automático y “aplanó” el sonido del grupo suavizando su hard rock. Aun así, sigue transmitiendo el vicio de la ciudad y su jolgorio, y temas como “Personality Crisis”, “Trash” o “Vietnamese Baby” tienen a día de hoy, la intensidad y frescura de una primera escucha.

El bajista, Arthur Kane, antes y después del mormonismo

Con su segundo disco, “Too much too soon”, no consiguieron el éxito esperado. Malcom McLaren, el futuro “padre” creador de Sex Pistols, más interesado por el aspecto de mujerzuelas decadentes del grupo que por su música, intentó relanzarlos con poco éxito transformando su estética, que se inspiraba ahora en la iconografía soviética (WTF!). A finales de los ochenta, tras una etapa de la formación colmada de excesos varios, Arthur Kane se hizo miembro de la iglesia mormona, entregándose a “la causa”, y abandonó su etapa de drogas y rock-n-roll.
Morrissey, antiguo presidente del club de fans de la banda, organizó en Londres un concierto de reunión de los New York Dolls en 2004. Semanas después del evento, a Kane le diagnosticaron un cáncer fulminante y falleció en julio de ese mismo año. Atrás quedaron los intentos de suicidio del bajista del grupo y las rencillas y envidias con el cantante de las muñecas, David Johansen, que dice admirarlo finalmente “por luchar y enfrentarse a los problemas en la útima etapa de su vida desde la espiritualidad”.
“New York Doll. The story of Arthur” es un emotivo documento con testimonios de Iggy Pop, Bob Geldof, Chrissie Hynde de Pretenders, Morrissey o Mick Jones de The Clash, fans acérrimos de los Dolls, que habla de la complejidad humana y de las vueltas que puede dar una persona en su vida de un extremo a otro, como le ocurrió a Arthur Kane que, a pesar su disciplina y apego por la fe mormona, muestra ilusión por la reunión de los New York Dolls poco tiempo antes de fallecer. El grupo que fue casi su perdición, pero por el que ha pasado a la historia del glam rock. “Demasiado y demasiado pronto” fue el profético título del último disco oficial de New York Dolls, pero también podría figurar como epitafio del difunto Kane.